Dios nos ha escogido, llamado y capacitado para vivir una vida que dé fruto y sea de bendición para otros. Jesús nos recuerda: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros… para que vayáis y llevéis fruto” (Juan 15:16). Nuestro pasado, nuestros errores y nuestras debilidades no cancelan el propósito de Dios. Así como Pedro y Juan fueron transformados y usados poderosamente, Dios también continúa formando nuestro carácter y desarrollando nuestro potencial. Por eso, no debemos desanimarnos ante nuestras limitaciones, sino avanzar con disciplina, fe y perseverancia, recordando que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).
En Hechos 3, Pedro pudo haberse concentrado en aquello que no tenía, pero declaró: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy” (Hechos 3:6). Esa misma verdad nos desafía hoy a dejar de mirar lo que nos falta y comenzar a usar lo que Dios ya ha puesto en nuestras manos. Esta semana, pregúntate: “¿Qué tengo que Dios puede usar para bendecir a alguien?” Tal vez sea tu tiempo, una palabra de ánimo, una oración, tu testimonio o simplemente estar presente en la necesidad de otra persona. No permitas que el “no tengo” limite lo que Dios quiere hacer a través de ti. Usa lo que tienes, entrégaselo a Dios y permite que Él lo convierta en una herramienta para bendecir a otros. No tengo todo, pero tengo lo necesario que Dios puede usar.